lunes, 17 de marzo de 2014

Crianza del cuervo



-'Muerdes la mano

que te da de comer'-

-le dijo-


pero esta vez

no había mano que comer

sino tan solo un hueso

o ese sueño vacío

del que se alimentan los pobres


-que es también

el sueño vacío del hambre-


una semilla que invoca

su fruto

con el único deseo que es superior

al de los amantes:


el deseo de pan.


Se le vio una vez más

-la última-

en el cementerio,

junto a unos lirios

en ofrenda por aquella mano

dadivosa,


que guardaría para sí

-y para siempre-


las cenizas

de su mítica abundancia.









domingo, 16 de marzo de 2014

Duelo



Hoy no abrirá la antigua panadería

de la calle Lirobornia.


Ha sido de noche y de forma súbita

-el modo en que han entrado los pájaros

y han dejado su olor a lirio y a ceniza-


las luces de emergencia, las sábanas

arrojadas por cualquier lugar

y los nudos en lenguas

y gargantas

-no muy lejos, el rezo oscuro

de ancianas y las súplicas

al viento-


y luego el cansancio pesado

sobre el corazón,

la contemplación de la ceniza,

la espera.


Al amanecer,

unos pájaros hambrientos

se han comido el pan restante

del día anterior.




sábado, 15 de marzo de 2014

Meseta


Así caminan los hombres

de los que hablo

y entre los que me encuentro.


Con la mirada perdida

en el mismo punto de siempre,


como el día que infinitamente

se repite

para suspirar profundamente

y decir

nada,


como Valéry decía de la muerte

-nada, un profundo humo-


meseta castellana herida

de algo más hondo que el silencio

o pariente lejano suyo


y sin embargo

gran conocedor de sus entrañas


algo que se posa como un pájaro

cansado

sobre el ladrillo húmedo

de antiguas panaderías


u hornos de leña sin uso


y pronuncia

con aliento de piedra


otro día lo intentaremos.





viernes, 14 de marzo de 2014

Desayuno con azúcar



No es demasiado temprano

ni demasiado tarde,

no es un día lluvioso

ni una jornada calurosa,


es lo mismo siempre

y siempre el mismo montón

de escombros.


Sobre él juega con un palo

un anciano como si fuera un niño

o un insecto que escapa

de otro insecto.


Nadie se atreve a pronunciar

las palabras exactas.


Es lo que sucede

cuando solo hay identidad.


Es lo mismo siempre,

y por eso

nadie sabe quién juega

sobre la escombrera:


un insecto,

un anciano,

un niño


o un animal herido

que escapa de sí mismo.


Por eso no son necesarias

las palabras.


La escombrera las alcanza

a todas

para disolverlas


como un azucarillo

en el café.




sábado, 8 de marzo de 2014

Acertijo



De nada sirve

vivir entre dos piedras.


Un día se ha de mover una,

al día siguiente la otra.


Cuando los músculos paran

para descansar,


ambas piedras ya han aplastado


el corazón.



De pájaros hambrientos



Un hombre con la camisa abierta

monta guardia sobre un montón de ceniza


y ahuyenta a los pájaros

que vienen a comer sobre sus pies

-húmedos y encharcados en el barro-.


Es lo mismo que hoy sea

el día con el que se inicia

la primavera

o el primer día de invierno

cargado de lluvias frías.


Arroja un palo de hierro

sobre una montaña de chatarra

y ve en ella un Nanga Parbat nevado

o un hito en la siniestra escombrera

de los actos humanos.


Con dolorosa certeza

comprende que ha encontrado


una tumba para sus pájaros hambrientos.



jueves, 6 de marzo de 2014

El mejor animal



El mejor animal

es el que no se mueve de su sitio,


el que no camina

delante del sol ni se ha de cubrir

en su lucha contra el frío


el mejor animal

es el que no se extravía demasiado

y se conforma

con la permanencia estéril de los ríos

y los desiertos


con un país vacío

o un continente yermo

y falto de misericordia


-ese es el animal perfecto-


no es preciso

que sea un maestro
en el arte de la caza,


ni un gran artesano

cargado siempre

con sus herramientas


no ha de ser el sembrador

constante

que violenta a las raíces

para extraer más vino


-el mejor animal

es el que no se mueve de su sitio-


ahíto en el barranco

se deja devorar

por el silencio de las piedras

y el duro cristal del tiempo;


ahí tenéis a vuestro animal perfecto.


Por fortuna


(aunque escasa,

y quién sabe donde pueda hallarse)


seguirá existiendo

la imperfección del animal.