miércoles, 17 de agosto de 2016

Mecanismos de escritura


Abro la libreta e intento escribir. Es imposible para mí comenzar a escribir sin dar cuenta del carácter contradictorio de la escritura, sobre todo allí donde se trata de organizar, aclarar o dar cuenta de los propios pensamientos y de quien los expresa. En el acto de la escritura comienza a existir verdaderamente- y no antes- el sujeto de la escritura; lo que ha de expresarse ahí como esencia previa a su manifestación en el papel es algo distinto del yo que comienza a tomar parte en su propio destino a partir de su desarrollo plasmado en el papel. Dicho de otra forma, o visto desde otra perspectiva, un pensamiento no existe previamente a su desarrollo expositivo; la aparición de los problemas, el rumbo o las consecuencias del desarrollo determinado de una idea, encuentran sus limitaciones, sus posibilidades y su forma en la exposición y solo en la exposición.

Sería extraño afirmar que el David de Miguel Ángel ya se halla in nuce en el mármol o en la piedra; más bien, es en el trabajo y en su sometimiento a los rigores y exigencias que el trabajo con la piedra impone al artista, que surge o se forma la escultura concreta. Esto es ajeno a la intuición inmediata según la cual el artista concibe su idea y luego la plasma en la materia. No se trata en todo caso de la idea hegeliana según la cual el desarrollo de la Idea es mera exposición suya, sino que es el conflicto en el desarrollo el que determina las exigencias que luego llevarán a la culminación de la idea. Sobre todo en el ámbito del género literario que conocemos como 'diario', esta es una evidencia fácilmente experimentable. La falta de concordancia entre el cómputo total de los días vividos por el escritor y los días en los que el escritor ha decidido dar cuenta de ellos en su cuaderno, conforma un yo dividido, formado primero por el yo que emerge en su exposición material, o en su reflejo en la escritura, y el yo vivo exterior a la escritura. Sin duda, esta ausencia de concordancia explica también la posibilidad del arte en general, de otro modo éste se disolvería en la experiencia de la vida cotidiana. A través de la exposición de un pensamiento, llegamos a otros nudos o caminos de los que no éramos conscientes y que solo han surgido en la actividad propia que constituye la exposición consciente. 

Comencé este texto con la intención de dar cuenta simplemente de mi día y escribir una nota al respecto. Mas la exposición de una idea simple me ha llevado a un territorio del que no era consciente antes de tomar el lapicero. Tal el misterio, paradoja y dialéctica de la escritura, a saber: que ella solo se revela en el proceso de su actividad, en el trabajo y lucha con su propio desarrollo y con lo que determina este desarrollo...



jueves, 7 de abril de 2016

Curvar el plano de inmanencia


Desde Nietzsche y Marx, vivimos en territorio desconocido. Como Alejandro al abandonar su tierra natal, y por fin cruzar el Hindu Kush para aterrizar en ese espantoso, extraño e inaudito país llamado India, lleno de animales imposibles y tormentas terroríficas, nosotros navegamos en ese mar de la post-modernidad sin las herramientas que nos servían en el antiguo mundo: Dios, la trascendencia, el sentido de lo objetivo, son ahora reliquias interesantes para los museos de la inteligencia, pero instrumentos inútiles en el océano de lo nuevo. Toda superación de lo dado tiene selladas las puertas del cielo y de los dioses; en el plano monótono del devenir, solo podemos imaginar potencias creadoras en su seno; toda fuerza trascendente debe limitarse ahora a trabajar en su interior. Queda curvar el espacio de lo inmanente, extender y hacer cada vez más grande, más espacioso y más habitable, el plano irrebasable de inmanencia.


jueves, 31 de marzo de 2016

Hacia el último sepulcro

La estación X-27- cercana a Próxima Centauri- navega a la deriva a través del espacio interestelar. A dos años luz, la máquina de abasto nuclear T-80, último criadero de la especie humana, comienza también a mostrar fallos preocupantes. 'Hemos escapado al destino fatal'- dijo una vez el antepasado terrestre, pletórico de energía y éxtasis- pero, doce mil años más tarde, el destino fatal ha encontrado de nuevo a sus descendientes, aunque fuera del planeta que les dio la vida. En estos doce mil años, han sido muchos los Ícaros, los Prometeos y los Odiseos que han descubierto nuevas estrellas, luchado contra tormentas interestelares, meteoritos asesinos y otros peligros cósmicos. Pero sus descubrimientos no han traído con ello el olor a la vida, sino solo rastros inertes que despliegan su materia inconsciente a lo largo y ancho de la eternidad. El destino ya alcanzó de hecho al ser humano doce mil años antes- ellos no lo saben todavía, quizá no lo sepan jamás- cuando aún vivía sobre la tierra. La larga pero estéril travesía a través de los eones intergalácticos no ha supuesto ninguna salvación, sino tan solo una prórroga a manera de purgatorio cósmico. La estación X-27, última esperanza de reproducción, es absorbida finalmente por una órbita y desaparece en mil pedazos. La máquina de abasto se pudre poco a poco y se pierde silenciosamente en el enjambre estelar. Ni un alma será testigo de este silencio, tan definitivo para la raza humana como frívolo para sus vecinos de hidrógeno y helio. Nadie asistirá a este funeral galáctico, ni tan siquiera los dioses o sus angelicales sirvientes.


lunes, 28 de marzo de 2016

La mesa del cirujano


Ante la mesa del cirujano, descansa el cuerpo ahora sumido en óxido nitroso. Para que el cirujano pueda operar, se exige como es natural la presencia del cuerpo al que se le va a realizar la intervención. El paso de un estado a otro- se puede imaginar la transformación del agua en hielo, o del agua en vapor- no niega sin embargo la quididad, la realidad de lo ente antes de su transformación: el cuerpo sedado delante del cirujano es una realidad patente, en concreto es la realidad dada antes de su proceso de transformación- de intervención activa por parte del médico-. Así podemos entender qué significa la investigación de la verdad por parte del científico o el filósofo solitario cuando conciben su propia búsqueda como la búsqueda de una entidad objetiva más allá -o más acá- de la acción humana; esa búsqueda está dirigida a examinar la superficie del cuerpo dormido de la realidad, mas nunca a transformar – como sí sucede en el trabajo del cirujano- la esencia de esa realidad, de ese cuerpo. La presencia del cirujano lo transforma todo: él mismo es ya un elemento de distorsión en el equilibrio de la naturaleza, en lo que perteneciente a la naturaleza garantiza la identidad de una realidad; al intervenir sobre lo real, multiplica los estados y procesos de lo real, adelantando sus devenires naturales o mitigando sus fuerzas interiores: como en la refracción de la luz, el rayo simple y unívoco deviene en mil pedazos de distinto color, en mil trayectorias de pronto abiertas ante lo que era sólido como una piedra. El cirujano, el agente activo involucrado en la investigación y transformación de lo real dado, es un multiplicador de lo ente, un prisma a través del cual la materia adquiere nuevas propiedades, nuevas refracciones, inéditas perspectivas y nuevos futuribles. En todo ello no se niega la realidad como algo dado y ante lo que cabe tomar nota- todo lo contrario-; es preciso atender a esa presencia y a sus signos más inmediatos y más profundos para realizar la incisión correcta; la realidad absoluta del cuerpo dado es también la que garantiza sus múltiples y futuras transformaciones y sus posibilidades y sentidos. El cirujano sabio conoce esto, y por eso puede preveer algunos de sus éxitos. Pero toda intervención tiene sus riesgos; también el cuerpo puede sangrar y perder la vida. No se puede separar al cirujano del alquimista, del revolucionario, del argonauta, del buceador y del espíritu audaz: el contacto es posible, aunque no todo contacto garantice el encuentro de un camino feliz y superior.


sábado, 5 de marzo de 2016

Argonautas ( de 'Mythica lemniscata', vol I)


Un hilo muy fino une al marxista y al revolucionario con el filósofo; no sabemos si porque en todo filósofo hay oculto un revolucionario o porque el revolucionario debe postularse como filósofo si quiere dar sentido y dirección a su revolución. Pero sobre todo están unidos por fundar su tarea en torno a una resistencia, una bestia negra casi omnipotente- y aquí es el casi lo fundamental- en torno a la cual, como pájaros al acecho, se reúnen una y otra vez los discípulos de Platón y los de Marx; la importancia de esta bestia, de este insobornable obstáculo, es tal que define de hecho el espacio y el tiempo, la ética y la metafísica de las labores de estos discípulos; la tensión entre la resistencia y la fuerza que se le opone producen la identidad del filósofo y del revolucionario- en el filósofo, es la tensión hacia el concepto, hacia la Idea; en el revolucionario, la oposición permanente hacia la bestia negra del Capital, todopoderoso animal que ocupa casi todo el espacio existente y pensable. En el 'casi', en la miseria ontológica que, a la manera de residuo, deja la bestia Idea-Capital a su paso, se fraguan todas las estrategias, las artimañas, las tácticas, los repliegues, las teorías y la clase de conceptos que, como atizadores en la leña, harán saltar por los aires las entrañas de la Bestia; es un espacio muy pequeño, casi inexistente, y sin embargo de una importancia extrema: pues es en esa pequeña brecha donde tendrán que vivir el filósofo y el revolucionario. No hay otros campos de lucha, ni siquiera desde la potencia desnuda del concepto, que se puedan permitir estos excavadores insaciables de lo imposible en las entrañas de lo posible-pues no de otro lugar se puede extraer lo imposible-. Entre Platón y Marx, entre el fundador de la Idea-concepto y el iconoclasta filosófico, hay un vínculo oculto, una necesidad solo confesable a medias, cuando no negada. El filósofo del Bien ha de concebir toda una procesión de movimientos de la inteligencia que le lleven a la sagrada contemplación, percepción que no obstante no pertenece a los frutos de la vida- la muerte socrática como apertura a la verdad- sino al dominio del Inframundo; despedazado en dos por el problema del Uno- divina paradoja- y de su realización en el cuerpo mundano, el filósofo Platón introduce sus hilos de pesca en un océano del que ya no puede salir; la Bestia es más grande de lo que parecía. Con tanta fruición como desesperación, el estratega revolucionario compara y mide el tiempo real con el tiempo ideal, las coordenadas locales con las universales, a fin de dar la estocada en el lugar más débil de la Bestia; una y otra vez el perro infernal caerá bajo los estoques certeros del analista, pero una y otra vez este perro, transmutado, duplicado, resucitado en suma, reaparecerá exigiendo el poder que le corresponde; también el marxismo tendrá su hora negra y su 'Sofista'. Hay que regresar a los cuarteles de Invierno, comenzar de nuevo- en filosofía, como en la teoría de la revolución, siempre hay que comenzar de nuevo- y preparar la nueva estrategia. La sombra de la Bestia es alargada; el filósofo y el revolucionario -maldición escrita en fuego- siempre han vivido bajo ella. 


martes, 23 de febrero de 2016

Argonautas

'Mirábamos con desprecio los mil picachos, los diez mil ríos', dice en un poema el argonauta Mao-Tse Tung. Se trata de un ánimo increíble ante la agonía sin fin de la Larga Marcha: 'vencido el último desfiladero, sonreían los tres ejércitos'. El Helesponto o el nudo gordiano son solo trámites en el objetivo de aquellos empeñados en quebrar los límites de lo posible. Las cuerdas de la materia tiemblan en sus fundamentos cuando el atizador se blande con valentía sobre ellas. Es la sabiduría de Virgilio 'la fortuna favorece a los valientes', pero también la capacidad de ver lo oculto tras la niebla, la esencia bajo la engañosa rotundidad de la apariencia. 'Todo es caos bajo las estrellas; la situación es inmejorable', dice también Mao, hablando sin duda en su lenguaje marxista-leninista, pero en cuya prosa asoman también los destellos de una de las fuerzas más poderosas de la actividad humana: la capacidad de rebelarse contra lo dado, la intuición de que una más elaborada, perfecta y justa expresión de la materia aguarda bajo el velo del presente. Es el epos del que ni siquiera puede descolgarse un materialismo con implicaciones prácticas y emancipatorias; lo vemos tanto en el filósofo que lucha por desarmar los poderes de la muerte en su buhardilla solitaria –'la naturaleza debe quemarse como el áve fénix para aparecer como espíritu' (Hegel)-como en el marxista que se levanta contra los poderes demiúrgicos del Capital- ambas son luchas atravesadas por la lanza de lo que puede llamarse 'metafísico', si por tal entendemos una fuerza, una potencia, que trabaja por incrementar los poderes y virtudes de la materia-a fin de hacer visible lo invisible, vivo lo que de forma inmediata se nos aparece inerte, significativo lo que por sí solo está destinado al abismo del sinsentido y la locura: 'todo es caos bajo las estrellas, la situación es excelente'. Quien ahí habla no es solo un dirigente o un estratega, sino un lector de la materia, de sus duplicidades, riesgos, posibilidades, debilidades y fortalezas: un lector que quisiera realizar -a toda costa- su traducción más excelente.


sábado, 20 de febrero de 2016

Día de Muertos (fragmento)

'Mezcal', dijo el cónsul, pero en realidad, lo que el cónsul- y su demiurgo, Malcolm Lowry- querían pedir de verdad no era una copa, sino un pasaje a la verdad; a través de la transfusión alcohólica Lowry busca lo que también busca el chamán, el místico o el filósofo sincero; el mezcal y el whisky se convierten en piedras mágicas que facilitan el viaje, el Encuentro: aquí no hay enfermos alcohólicos, sino psiconautas, filósofos que utilizan la intoxicación como medio de alcanzar la verdad última de la materia y de la carne. A menudo, estos métodos son peligrosos, pues es precisa una sabiduría especial para poder dominarlos; el viaje puede ser como el de Ícaro, de un solo día, de una sola hora. El cónsul equivoca el destino y se pierde en este viaje, como tantos otros psiconautas; el descenso de Geoffrey desde la boca del volcán a su estómago es el resultado de la toma de un riesgo inevitable, que se halla siempre en la decisión de aquel que tiene contacto con los enteógenos. Quizá también la propia pérdida forme parte de la experiencia de la verdad, y quizá la vivencia pacífica sea un tránsito entre nieblas cuyo fin verdadero no sea otro que el del Infierno. Quién sabe en qué secuencia se administran, en los mundos psilocíbicos, las entidades benignas y malignas, los monstruos y los éxtasis, los orgasmos y los dolores infernales; desconociendo el Orden último de lo real, quedan nuestras vivencias tergiversadas, nuestras formas conscientes no siempre útiles para descifrar su lenguaje. Al lado del cadáver del cónsul, en en la barranca, alguien arroja un perro muerto. Quizá no sea otro que el mismísimo Cerbero.


miércoles, 27 de enero de 2016

Cuadratura del círculo

Son dos muchachos en la hora del recreo; uno de ellos amenaza al otro, lo hiere incluso. El más débil intenta huir, pero de nuevo su enemigo lo caza y lo somete a su propia concepción de la violencia. Esta escena se repite un día tras otro; a veces se trata de la sustracción del bocadillo, otras veces del agravio, el insulto o el abuso, casi siempre la humillación de la víctima inocente como elemento constante. Entonces llega un día que queda grabado en la memoria del hooligan: la víctima, desquiciada, lanza una amenaza que truena en el cielo, como una profecía apocalíptica: 'un día cogeré una escopeta y te mataré'. Al día siguiente se reactivan las palizas, las humillaciones, la persecución sin fin. Pero la época escolar se termina, se sucede la adolescencia, los devenires se bifurcan en mil laberintos traviesos e imposibles y todo aquello queda relegado al baúl de los recuerdos polvorientos. Muchos años después, casi una eternidad, vemos almorzando al hooligan en una pequeña terraza de un pueblo tranquilo. A su lado, sus dos hijas; enfrente, su mujer de cabellera rubia y senos prominentes. Es una tarde de verano soleada y radiante. Pero no por mucho tiempo; un nubarrón se interpone en la contemplación dominical regada por un poco de cerveza y marisco. Suena el gatillo. El metal se posa sobre la nuca como un hielo impasible. Luego vienen los gritos, la sangre, los niños aterrorizados huyendo hacia el vacío. La profecía se ha cumplido, han sonado las trompetas; el indomable devenir, una vez preso de sus propios delirios, curvas, imperfecciones y caprichos, retorna ahora con los rigores de la ley hacia su propio origen, hacia su propio destino: por fin el círculo se cierra.

martes, 19 de enero de 2016

Problema XXX- fragmento-


Nos reímos de los locos, de esos que dicen cosas tan incomprensibles como abominables- los juzgamos con conmiseración y, cuando en alguno de sus discursos dicen cosas disparatadas, nos reímos...pero cuánta síntesis desquiciada de la experiencia humana hay en esos gritos, en esas jaculatorias esquizofrénicas y desintegradas, cuánto de absorción del sentido humano hay en eso, lo podemos comprobar cuando se trata de locos formados y egregios. Entonces también comprendemos que en sus discursos quebrados hay sin embargo una gran energía, una gran confusión, como si se tratara del retorno a un big bang reprimido sobre el que se ha esculpido su ser- ahí no deberíamos reírnos, sino asombrarnos y ofrecer un mínimo respeto. Pues he ahí un ser que ha explotado, un conflicto demasiado pesado, demasiado doloroso, que ha dicho adiós a la coherencia del mundo para precipitarse sobre sí mismo; en el delirio escuchamos al alcohólico y al irredento, al hombre desesperado, invocar todos los ítems que alguna vez tuvieron sentido en su vida, que formaron los pilares en torno a los cuales rotaron, cual planetas, todos sus actos, sus perspectivas, sus pensamientos más profundos; esos ítems emergen ahora como la estatua de la libertad en El planeta de los simios, reivindicando que una vez hubo allí algo grande y digno de ser respetado, exigiendo su derecho a la memoria y a ser tomado en serio a pesar del caos reinante; por eso salen esas palabras ítem de los labios del ebrio, del loco, del desesperado, como plegarias y a la vez como aquello que quiere salvarse de la total destrucción, del total naufragio, de la noche interminable, para acaso, no solo salvarse a sí mismas, sino para salvar también al individuo que las dice, al sujeto náufrago en ese hundimiento, que sin duda parpadea, casi a punto de apagarse, en el último llamamiento a la palabra significativa, a la palabra madre, a la palabra salvadora.


Día de tregua

Érase una vez un hombre ebrio que vagaba por una ciudad llena de gente anónima y extraña. En un momento- quizá tras uno o dos vodkas, quizá en el medio de una tormenta que fraguaba la posterior resaca- entró en un confesionario. Habló con el sacerdote, comprendió que aquello era oscuro, que había algo malo en todo ello. Pero lo hizo. Materialista, ateo, este hombre ha de confesar su pecado más íntimo, la incapacidad de alcanzar la plenitud- el sacerdote tenía toda clase de respuestas ante esto, pero a nuestro ebrio materialista le bastó con dialogar sin necesidad de abominar del sacerdote. En esa ebriedad extraña, conciliadora, comprendió que lo interesante es que el marxista y el católico puedan hablar sin llegar a matarse- algo que quizá nunca pudo comprender en estado de sobriedad. Un extraño estado de sensatez y lucidez inundó su espíritu, en algún momento entre la primera cerveza y el último trago de vodka, en algún instante en el que una luz nunca presente pudo hacer su inverosímil acto de presencia, estimando como útil y valioso el hecho de que dos hombres tan distintos pudieran comunicarse y llegar a una tregua en común.


sábado, 9 de enero de 2016

Valéry o Rimbaud. El silencio como eje articulador de la palabra

Entre Paul Valéry, que debía escribir a diario, sin falta, en sus famosos Cahiers, y Rimbaud, que un día decidió no volver a escribir, debe haber un camino intermedio y transitable. No decir nunca nada más- porque la poesía se traslada a otro lugar, quizá a una actividad más relacionada con la vida, pues la poesía- como la materia- nunca se pierde cuando se trata de la actividad de un poeta, y decirlo todo, día tras día-aunque también se trate de un día insulso, vacío, como si las obras del espíritu- por llamarlo de alguna manera- no tuvieran sus necesarias transiciones, sus ángulos de reflexión y abandono, que posibilitan en realidad su continuación- entre estos dos métodos media un abismo. Es más fácil, sin embargo, imaginar el total silencio- por brusca desaparición de la potencia creativa, o porque, como Hofmannsthal, uno se ve incapacitado de pronto para poder decir algo con sentido- que la actividad creativa incesante a la que se le añade la capacidad de evitar la grafomanía, porque es difícil escribir en exceso y al mismo tiempo conservar el nivel y la exigencia de la escritura. Valéry es un maníaco del lenguaje, y aunque la ética del trabajo es importante, su seguimiento ortodoxo no garantiza la calidad de la obra. Porque no hay obra sin silencio, sin el 'trabajo de lo negativo', por utilizar la imaginería conceptual de Hegel. 'Forzar' la palabra, nada hay más peligroso para la salud de la palabra. No hay nada malo en el silencio. Bien sea como mediación, como momento de 'muerte' en el que reposa la palabra, bien sea como opción ética o estética- Wittgenstein- el silencio deberá siempre acompañarnos. Pues el silencio es el engranaje oculto de la palabra, su íntima e ineludible articulación.


sábado, 2 de enero de 2016

El viejo topo (de 'Prometeo en el sendero')

Nunca antes como ahora fue tan útil la imagen del topo de Marx, que excava en los subterráneos de la historia preparando el nuevo mundo que un día saldrá a la superficie. Pero ahora este topo debe vivir quizá más tiempo aún aquí abajo, en las catacumbas. Casi como los cristianos primitivos, o como los supervivientes de una catástrofe nuclear, los topos de hoy en día se ven obligados a abstenerse del virus que irradia en la superficie, manchándolo todo de muerte y desesperanza. Todos los proyectos han de llevarse aquí abajo, en condiciones terribles, en sótanos lóbregos y solitarios. Este topo ya lleva de hecho una nueva vida y, como en el mejor de los relatos dialécticos, es al mismo tiempo lo que quiere dejar de ser; una parte suya está contaminada por el contacto prolongado con la superficie; la otra no se deja seducir por el caos triunfante y persevera en lo que muchos otros, ya enfermos, consideran mezquino, loco o simplemente inútil. Esa inutilidad que persevera es el fuego de la historia sin embargo, la memoria de la humanidad y la memoria de una humanidad que no quiere resignarse a convertirse en su propio cadalso. Esta noche se encenderá de nuevo la hoguera en los subterráneos; la ceniza que los poderosos creen haber desterrado para siempre de su corrupto, contaminado mundo, conspira ahí abajo sin embargo, al calor de un bidón sobre el que se ha puesto un fuego. El topo saca sus planos, toma su lápiz y reparte un poco de embutido entre los suyos. La existencia real se niega a morir, se niega a fracasar.  (seguir leyendo en: http://www.amazon.es/Prometeo-sendero--fragmentos-estética-política--ebook/dp/B019RWVB4U/ref=sr_1_2?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1451737603&sr=1-2&keywords=david+carril




domingo, 8 de noviembre de 2015

Hechizos


'Apariencia estable'- un término para designar aquella experiencia, estado de cosas o espacio en el que vivimos, que llamamos 'realidad'. 'Apariencia', porque conocemos su naturaleza perfectible, contingente, en último término indeterminada; 'estable', porque tal contingencia suya ha logrado producir sus propias leyes, sus propios hábitos e inercias; porque su propia historicidad no la priva de cierta legitimidad, de cierta consistencia. Y porque, por último, es difícil transgredir, traspasar, su carácter aparente y devolverlo a su verdadera naturaleza, la fragilidad y volatilidad del devenir. Esta presencia cuyo oxígeno respiramos y en cuyo vientre nos alimentamos, es a la vez apariencia y esencia: apariencia para nuestra conciencia filosófica, para esa certeza insobornable que sabe relativizar y colocar en su lugar a todo aquello- sistema, idea o dios- que se presenta como definitivo e inmutable; esencia, porque es capaz no obstante de tensarse sobre sí mismo, sobre sus propias contradicciones y sus propias imágenes, creando la ilusión óptica de parecer más real de lo que en realidad es. Esencia, en fin, porque aún conserva la capacidad de hechizar. Y, para los ojos hechizados, la apariencia es, en definitiva, toda esencia posible, toda esencia pensable...




miércoles, 30 de septiembre de 2015

teoría estética (fragmento)



Escribir. La fijación de un límite. La ruptura que se constituye como brecha en el vientre de la eternidad. La brecha cuya herida, cuya falta, es esa misma pertenencia a la totalidad que ya no puede nombrar. El origen material de la escritura se inscribe ya desde el principio como conflicto- como afirmación y como constatación del límite, como límite mismo y como voluntad de superación de todo límite- la escritura es ya desde el principio condena y voluntad de salvación.



La creencia en la literatura, en la posibilidad de la escritura- nos hace siempre sospechosos. Siempre hay un fondo que llenar, una herida que sanar, pero en esta herida siempre hay culpa- se sospecha que también la escritura es una muleta, una herramienta postiza, algo que oculta una falta cuya razón está en otro lugar; por eso la escritura antigua griega, carente de esta sospecha, ingenua y natural como la luz del día, no ha roto sus lazos con la oralidad, con la experiencia de lo público. La experiencia opuesta, la del oficinista escribiente- Kafka, Stevens, Pessoa- es siempre una experiencia solipsista, que convierte el efecto negativo de esa falta de cohesión y realidad social en arte- sublimación moderna, de cuya culpa estaba desprovisto el arte griego.



Hugo Ball, la descarnada confesión del espíritu vacilante que no cesa, que no sabe cesar y posarse sobre su objeto. ''No puedo encontrar equilibrio alguno entre el socialismo y el arte. ¿Dónde está el camino que une el sueño con la realidad y, además, el sueño más remoto con la realidad más banal? ¿Donde está el camino hacia una creatividad social de este arte en particular, una aplicación de sus principios que no sea más que un arte fabril? Mis estudios políticos y mis estudios artísticos parecen contradecirse entre sí y, sin embargo, no hago más que esforzarme el puente que los una”. Hugo Ball nunca pudo construir ese puente. Quizá Eisenstein intentó algo parecido. Su proyecto inacabado era una fusión entre Joyce y Marx. Pero de todos estos puentes hoy tenemos tan solo esbozos, restos, sueños resignados.



Producir el arte desde el lugar en el que el arte está ausente. Todo un reto.



Poe, Styron, Lowry, Blake, Baudelaire- la iluminación no es sino un método de trabajo, un algoritmo por el que se puede tomar parte, de la misma manera que podría abandonarse para tomar parte por otro. Cuando Styron o Lowry sacan su botella del armario y se ponen a escribir, hacen lo mismo- consciente o inconscientemente- que el científico cuando se coloca los guantes y enumera los tubos de ensayo sobre su mesa, a saber- ordenar su instrumental, con el que esperan obtener resultados interesantes. La mística es un ejercicio, como en los santos o los iluminados; para el escritor, apropiarse de las iluminaciones, los estados alterados de conciencia o las visiones especiales, puede constituir un programa de trabajo para su escritura, como para el químico pueda serlo la fusión de este ácido con aquel otro.




Una obra literaria que fuera como un paisaje. Desde el tren, sobre todo cuando atravesamos grandes distancias -y exceptuando aquellos grandes países en los que todo es desierto o todo es bosque- los paisajes ofrecen la variedad propia de todo lo existente; cuanto más lejos viajamos, más diverso es también el paisaje; largas cadenas de montañas durante unas horas, luego un pequeño bosque, una meseta sin árboles, un desierto...visto de manera global, el paisaje del mundo entero es lo más opuesto a una obra de arte; no hay en él un cinturón que lo sujete, un patrón al que deba someterse cada fragmento del paisaje. Es en esto lo opuesto a la obra de arte clásica, en la que cada miembro era preso de un orden superior; una obra literaria que fuera como una obra llena de paisajes- auténticos- disolvería este orden, nos entregaría al mismo tiempo una gran cadena de montañas nevadas seguida por grandes, lejanas carreteras sin un solo árbol, sin una sola indicación que nos pudiera guiar en medio del camino. Y luego, quizá, un viejo motel de carretera nos diera la bienvenida a un nuevo lugar en el que- ahora sí- de pronto surgiera lo humano, lo vivo, lo amable...y entonces aquel desierto habría desaparecido para siempre de nuestros ojos y nuestra memoria.



El artista es un formador, un manipulador de la materia; el artista como político -Lenin- tiene como masa el material humano; de la misma manera que el artista ha de matar en la materia que trabaja las formas que no son bellas, al pulir y elevar a figura lo amorfo por principio, así el artista qua político trabaja la forma humana y con ella mutila, asesina, mata, las fuerzas que se oponen a la forma. El asesinato político y las vilezas de los revolucionarios no son una amarga excepción, sino que forman parte de las lógicas del hombre prometeico.




La obsesión por el “sistema” atacó incluso a Leopardi. Lo que demuestra que el sistema no es el reflejo de una realidad que exhibe una forma sistemática, sino una proyección de la volición del autor por construir un edificio en el que la razón se complazca.




Schönberg - y su ideal del “artesano”. Una labor cotidiana nos salva de la tiranía de las iluminaciones poéticas. El artesano ya sabe lo que va a encontrarse el día siguiente. El genio depende de los caprichos de los dioses.




Detrás del que afirma con la seguridad de una lápida, se genera un profundo estruendo. "El discurso largo y detallado es banal; el lapidario, irresponsable. Es difícil encontrar el justo medio donde anidarse", dice Canetti. Detrás de esta aparente, ligera reflexión, se halla un dilema tremendo, profundo: la elección del discurso. Una elección que ha de realizar el escribiente, pero que depende de su mundo, de su esfera de cosas, de símbolos, de coyunturas, de oportunidades. El fragmento fue el discurso del XIX, lo mismo que el ensayo lo fue del XVIII. No es cuestión sin importancia. Quizá el siglo XXI no haya encontrado todavía su 'género'- eso significaría que no ha encontrado todavía el universo simbólico en el que reproducir su experiencia de la realidad.




Todo arte tiene su origen en la frustración del artista por dominar un arte anterior que le ha sido negado.




La desesperación del artista proviene del conocimiento de su obra- el sacrificio de la verdad para lograr la forma y la mutilación de la diversidad para lograr la obra-.




Axioma universal para la escuela de los artistas: la rebeldía es la madre de la belleza.




El peligro de las palabras reside en que pueden servir para hacer parecer algo ingrato como divino y para rebajar lo sagrado a lo meramente humano.




Que las operaciones de la inteligencia teórica han sido históricamente operaciones artísticas, trabajadoras de la forma, lo testimonia no solo la filosofía idealista de Platón, sino también los esfuerzos invertidos a través de los siglos por los astrónomos en conservar un movimiento especial para los astros, una perfección matemática de los cielos. Este esfuerzo logra su síntesis en Kepler, para quien la relación entre las órbitas de los planetas describía proporciones relativas a los sólidos geométricos. No es puro capricho; la inteligencia siempre ha poseído un carácter artístico que incluso en su aplicación más árida, las matemáticas o la ciencia, ha exigido su lugar, su espacio- habitualmente, el trono del sistema-. Pero la forma ha sido derrotada por la historia. Los cielos de hoy en día hubieran supuesto una aberración insoportable para Aristóteles. La forma ha desaparecido en el ápeiron obsceno de un universo sin final. La generación y corrupción de las estrellas hubiera arruinado los estándares estéticos y metafísicos de los antiguos griegos. Ya no hay forma en el universo que lo salve de su Abgrund- los astrónomos han desterrado a los poetas de la República matemática Ideal.




De la obsesión estéril extraer el fruto vigoroso- una tarea tan difícil como enloquecedora, pero que plantea si otras tareas menores podrían tener sentido comparada con aquella- solo merece la pena intentar....lo que es tan grande como imposible.



miércoles, 19 de agosto de 2015

teoría estética (fragmento)



El conatus de Spinoza. Frente a él, los discursos sobre el apocalipsis y las celebraciones orgiásticas de lo daemónico son meros velos, apariencias ilegítimas. Después del instante de catarsis, después de la furia de lo que destruye todo, el cuerpo permanece sobre la tierra, aunque se trate de una tierra baldía o un desierto. Los sobrevivientes, quizá apariencias o sombras, habitan sin embargo como dioses caídos estos planetas sin redención, estos paisajes inhumanos. Todo apocalipsis, como cumbre que es, tiene su posterior descenso, su suavización a manos del tiempo del que ninguna barbarie que se precie escapa. Auschwitz o el final de los relatos no modifican esta circunstancia; quien muere es el sujeto heroico de la metafísica, pero no el trabajador que no obstante ha de continuar con su vida mutilada; quien muere es el ideal humano, no la carne humana sufriente cuyo conatus le obliga a buscar hábitat incluso en las montañas más inalcanzables. Como en el relato del Infierno dantesco, estas sombras de aquí abajo perseveran en su propia subsistencia; en ella se incluyen gestas, sufrimientos y goces tan variados como en la forma más alta de vida que presupone el discurso filosófico. Incluso cuando la transformación del trabajo ha liquidado de alguna manera el sentido mismo del trabajo o su necesidad implícita, se ha de seguir alimentando el buche y produciendo hijos, casas, fábricas o conferencias. Esta obstinación que vence al más negro Cioran y al más blasfemo Caraco, disuelve de facto la aparente necesidad de toda trascendencia que rote en torno al alma humana; a esta le basta la obtención de su pan diario, el beso del familiar o la amada, el retorno del hijo a su vuelta de la escuela. Ha muerto el hombre, pero los hombres, las mujeres, los animales- a pesar de ello- hemos de seguir viviendo.


domingo, 16 de agosto de 2015

Infierno y luz. Alexievich y sus 'Voces de Chernóbil'.


Solo el pueblo ruso podía convertir un acontecimiento contingente, como el desastre de la central nuclear de Chernóbil, en occasio para filosofar, enlazando la aceptación del destino trágico de lo ruso y la reflexión metafísica sobre la vida y la muerte. Así nos lo cuenta ese tétrico, luminoso al tiempo testimonio de Svetlana Alexievich en sus Voces de Chernóbil. Allí el campesino se revela como filósofo puro, el materialista ateo como místico repentino. 'Somos metafísicos. No vivimos en la tierra sino en nuestras quimeras', confiesa un fotógrafo al meditar sobre la naturaleza bielorrusa. 

Como si esos rusos trágicos hubieran leído a Ceronetti cuando describe el sueño filosófico de su imaginación, 'affacciato a una piccola finestra que da direttamente sul Big Bang', (aquí el italiano imagina a Heidegger pensando desde su Hütte en Schwarzbald), también un testigo del acontecimiento cósmico de Chernóbil observa, a través del techo destruido del reactor número 4, la noche estrellada, 'una ventana al infinito', dice alguna de estas voces, tal como Kant de pronto descubre la potencia del nóumeno a través de su ventana en Königsberg. Lo que se produce en Chernóbil es un acontecimiento que lo cambia todo, casi como la llegada de Jesucristo a la tierra supone para la civilización cristiana un punto cero en el tiempo de la humanidad. La sólida creencia en el poder de la ciencia y de la inteligencia sobre la materia se derrumba en pedazos y a través de ellos aparece lo sublime, lo que desafía nuestras raíces y nuestros fundamentos. 


'Chernóbil es un tema de Dostoievski', dice el historiador Alexandr Revalski, otro testigo en vivo del acontecimiento. Bajo la de nuevo sólida, imperturbable máscara de la ideología, surge Lo Real en su crudeza, que convierte a los campesinos en filósofos, a los animales en locos peligrosos, a las setas en extraños bulbos y al bosque rociado por uranio en un paisaje de Júpiter. La mutación se transforma también en señal de lo divino, que no se deja suscribir bajo el único adjetivo de lo bueno y lo grande, sino que también come del abrevadero de lo oscuro y lo demoníaco. El Diamat se queda pequeño, es necesario recurrir en todo caso a la mitología clásica y repensar a Prometeo  y sus poderes desatados. Para estos espectadores de lo imposible, navegantes enfangados en la Estigia que lleva de la locura a la luz, y de la luz a la locura, la cadena de implosiones que en el interior del sistema soviético conducen, a través de la noche, a las puertas de Prípiat, la incompetencia, la hybris o la visión obtusa de la política y la ciencia soviéticas son en todo caso fenómenos de acompañamiento. Lo grande surge en el cielo estrellado al que se abre el reactor número 4 en la noche maldita, un día antes de la celebración del 1 de Mayo, orgullo de los trabajadores del mundo y símbolo de la emancipación racional. 

Y es tan grande que pensarlo solo en relación con lo mundano no es posible. Ni siquiera para el materialista estricto. El trabajo de Alexievich se subtitula 'crónica de un futuro'; Prípiat acaba de comenzar su historia; le quedan por delante 25,000 años de convivencia con el cesio-137. Ante semejante eternidad, toda nuestra pequeña historia humana no es más que una mancha, una frase banal en medio de un papiro infinito y vacío. El búho de Minerva es un niño eterno frente a Pandora, la anciana inmortal.

miércoles, 15 de abril de 2015

Lemniscata (XXI)


[126, 126]

Limitación del pensamiento


Argumentar, razonar, es solo una forma limitada de pensar- y lo que en el pensamiento no es argumentar o razonar jamás pertenece tan solo a las operaciones de la imaginación- hay todo un mundo más allá de la mera argumentación, del razonamiento concreto, en el propio pensamiento, caracterizado por su potencia intelectual. Como decía Breton, la lógica es para los limitados. Pero el anhelo del pensamiento es un deseo de infinitud- de potencia progresivamente enriquecida, que exige límitaciones cada vez más suavizadas, que promueve la ruptura como condición de la extensión indefinida de la inteligencia.

[Pues lo semejante no busca tan solo lo semejante- la inteligencia no busca tan solo el objeto intelectual- sino que se esfuerza por captar aquello que inquieta a las facultades humanas entendidas como un todo-; y es por eso que la religión y el arte no han sido nunca objetos indiferentes a los objetivos de la inteligencia, pues su entendimiento era de hecho objetivo suyo; y es que una inteligencia cuyo objeto fuera simplemente lo intelectivo por esencia sería una inteligencia limitada; porque la inteligencia se caracteriza por repudiar el límite que la expulsa fuera de la esfera de su acción- y determinar que hay objetos que no pertenecen a sus intereses significaría precisamente eso: limitar la actividad totalizante de la inteligencia.]


                                                                        [169, 169 ]

Paisaje matinal

Es la indigencia moral, unida a la indigencia física. Las viejas montañas solitarias, coronadas por la niebla, alumbran apenas las calles desnudas, los porches mugrientos que ya no soportan un invierno más. En un callejón oscuro y sin vida, el antiguo caserón de los padres, quienes ya sucumben al otoño de la vida sin apenas darse cuenta de ello. Todo implora aquí al pasado, a lo viejo, a lo inerte. Otras fuerzas surgen, día tras día, mas no aquí, lejos de aquí, en otro lugar: la vida, la existencia, la energía, se desplazan de espacio, emergen en otra esfera temporal.

[208, 208]

Escribir- no significa imponer la propia sustancia, tanto como hacer evidente, manifestar, expresar las relaciones que mantenemos con los libros que leemos- una muestra pública, pues, de cuáles son las amistades que mantenemos y que nos constituyen.

[327, 327]

Symposium (S.XX)

Kuchelief- ¿Qué haces, Smirnov? Tenemos que bajar la mercancía de la grúa.

Smirnov- Estoy rellenando el barril, camarada.

Kuchelief- Puedes rellenar todos los barriles que quieras, Smirnov...menos ése.

Smirnov- ¿Y este por qué no? ¿Es que este barril es especial?

Kuchelief- Más que especial, es un barril maldito. Déjalo e inténtalo con otro.

Dice la leyenda que Dimitri Smirnov no pudo llenar jamás ese barril, y que no se movió de allí hasta que una tormenta glacial lo barrió. El barril permanece hoy en día en su sitio. Junto a él, se ha levantado, en honor de Smirnov, una estatua que lo representa. En una mano tiene el cuenco de petróleo. En otra, el borde de hielo del barril.

[364, 364]

Lo que no existe -

es solo la urdimbre no visible de lo que existe.

[365, 365]

Paisaje matinal

El pensamiento que no puede aterrizar. Como un avión en medio de una tormenta, da vueltas en torno a la pista y ha de elevar de nuevo el vuelo para esperar el instante adecuado. El instante. Afuera, revolotean los pájaros. Chillan. Imitan el vuelo incandescente del pensamiento aún no formado, del pensamiento que no ha cortado todavía sus lazos con el sueño. Giran. Retornan. Se abre un círculo en el cielo. El sol. La luz confunde tanto como ilumina.


lunes, 6 de abril de 2015

Lemniscata (XX)

[-1196, 1196]

Solaris


Paisajes devastados por la globalización- donde cada elemento físico denuncia la ausencia de lazos, conexiones y sentidos comunes compartidos por sus habitantes- es ahí donde el neoliberalismo deja de ser una doctrina económica para convertirse en fundador de modos de ser vitales, en el organizador de la vida cotidiana y sus realizaciones, afectos, manifestaciones; es ahí donde el neoliberalismo se convierte en metafísica. Cientos y cientos de edificios idénticos, levantados en arrabales y planicies desoladas, que conspiran para instalar en los espíritus la congelación de los afectos y de cualquier amenaza de emancipación o transformación de la dictadura filosófica establecida. Y es ahí, en la fealdad urbana, en la monstruosa falta de armonía que dominan nuestras urbes, y que conlleva la mutilación y amputación de la vida colectiva, que se retrata nuestro nuevo orden; un orden no producido para los humanos, para sus goces y sus realizaciones particulares, sino para un órgano común a todos y al tiempo ordenado para su propio goce: el beneficio especulativo y la garantización del dominio de ese beneficio sobre todos los seres de la tierra.

[-1197, 1197]

Ateneo literario

La escritura determina la relación inestable entre lo escrito en el papel y el sujeto que escribe en el papel; en esa tensión el autor busca encontrarse a sí mismo- pero el anhelo de identidad está atravesado por las mil lanzas de la dialéctica, de la otredad: solo puede identificarse en lo otro, pero al precio de sostener esa identidad en el abismo, en la inquietud, en la inestabilidad: acaso no existe otro modo de experimentar lo más real y cercano a eso que llamamos identidad.



[1989, -1319]

Paisaje matinal

El silbido de un insecto. Las grandes alas batientes de la cigüeña y la prosperidad del maíz. Un sorbo de luz, un instante, el espacio donde arrancar la tela del ayer y colocar la del porvenir.

[1985, -1323]

Protheus school

'Quiero ser un animal de mil cabezas.'

'Entonces, querido amigo, tu destino es el Tártaro'.

'Sea así'.

[1948, -1360]

Der Wächter

Hubo una vez un legislador que no se tomaba sus propias leyes en serio. Pero eso no era siquiera lo grave; lo que lo convertía en loco, era que redactaba aquellas leyes para sí mismo, pues nunca consiguió una audiencia, un pueblo o un auditorio hacia el que dirigirse. Y sin embargo, en esa su locura era el rey de sus propios sentimientos y emociones. Por tanto, un rey más real que muchos otros.


                                                                        [1947, -1361]

Hundidos en la marea amorfa de la realidad, las balsas de los pensamientos son sueños temporales que nos hacen olvidar por un instante la oceanidad de lo real.

[1946, -1362]

Lo que sobra de tu sensación es la presa en la que se ceba lo real.


                                                                        [1945, -1363]

¿Quién podría tener interés en ser un Hölderlin o un Rilke, si puede ser primero un Ptolomeo o un Salomón?

jueves, 5 de marzo de 2015

Lemniscata (XIX)

                                                                   [315, 315]

Forma y razón


Lo que a partir de Nietzsche descubren los filósofos no es que la razón ya no sea posible- por el hecho de que ya no sean posibles los sistemas omnicomprensivos- sino que la forma no es posible en filosofía, que es como decir que el arte no es posible en filosofía. Porque lo que liga a los sistemas desde Platón a Schelling pasando por Spinoza y las construcciones matemáticas de Eudoxo a Kepler, no es el principio de prioridad de la racionalidad, tanto como el principio de armonía y belleza como trasunto último- como prueba ontológica- de la verdad de la razón expuesta allí. Lo que garantiza la verdad del sistema es la armonía geométrica del mismo; lo que el sistema puede postular como criterio último de su verdad es la elaboración armoniosa de los elementos y su unidad íntima. Lo que otorga la fuerza última al sistema de Hegel no es la razón auto-desplegada en su alteridad y desarrollo, sino el principio de unidad artística que impregnaba el más antiguo programa del idealismo alemán desarrollado por los jóvenes teólogos de Tübingen.

                                                                            [318, 318]

La armonía- es tan solo el sometimiento de las fieras por el látigo del amo, el apaciguamiento temporal de un fuego hambriento - la armonía es siempre tan solo la apariencia de armonía. 

                                                                          [1637, -1637]

¿Será casualidad que Homero, el padre de los poetas, fuera un hombre ciego?

                                                                          [290, 290]

La singularidad de la existencia solo se capta desde la extrañeza que nos produce el lenguaje que no hablamos. Solo desde nuestra casa saben brillar los objetos con el signo transparente de la verdad.

[291, 291]

Estaciones estelares

Hay algo de melancolía en la constelación que nos abandona al final de la estación, como si también en la esfera de los asuntos eternos el trabajo del devenir produjera sus heridas. Al final del verano se nos marcha la constelación de Escorpio, y con ella, las horas de calor intenso, el jolgorio de las fiestas y las noches calurosas en las que las viejas llenan las calles con su cháchara, y las muchachas y los muchachos con los juegos de sus primeros amoríos. Con el inicio del otoño, una melancolía suave nos cubre, al tiempo que la sobriedad que otorga la retirada del calor atempera nuestro espíritu. Aparecen otros símbolos, otras coyunturas, se cae una piel y nace otra: en el cielo desaparece Escorpio y se abre paso, lenta y tímidamente, el honroso Auriga.

[292, 292]

El espíritu siempre es incompleto cuando no se comprende producto genuino de la materia.



[-1169, 1169]

Elogio de la impureza

La hibridación- en el reino animal, en los géneros literarios, en el propio pensamiento- es interesante porque revela el carácter artificial de toda forma- durante un tiempo los individuos híbridos o intermedios en la gran cadena del Ser de las ciencias naturales plantearon el carácter forzoso de las categorías taxonómicas- y así un empirista como Buffon pudo imaginar una continuidad entre el ser más desarrollado de la cadena animal y el animal más simple. De igual modo, las hibridaciones y bifurcaciones incompletas en los géneros literarios revelan el carácter artificioso del pensamiento- el filósofo impide que la poesía colonice su tratado, el ensayista da forma completa a su texto sin permitir demasiadas incorporaciones ajenas a su tema principal, el científico destierra de su campo de investigación todo objeto que haya incorporado previamente a su catálogo de objetos metafísicos, etc- dominado por la forma; y es así como ese pensamiento tiene siempre un carácter artístico- el dominio de la forma sobre la materia que secciona y selecciona el campo de fuerzas de lo real- mientras que el pensamiento híbrido ( el pensamiento impuro) revela el trasunto eterno, la materia de fondo que fundamenta toda pretensión de la forma por conquistar su orgullo y evidencia la impermeabilidad en último término de la materia frente al acto, de la red del pensamiento homogéneo frente a sus estribaciones impostadas. También aquí hay solo individuos- no categorías, que, como decía Buffon de los métodos artificiales, 'hablan de seres abstractos que no se parecen en nada al ser real'.

[-1170, 1170]

Elogio de la aurora

'Aquel hombre que no cree que cada día contiene una hora más temprana, sagrada y auroral que la que él ya ha profanado, desespera de la vida y avanza por un camino descendente y oscuro' (Thoreau). Abominar de los lunáticos, de los insomnes, de los noctámbulos. Alimentar el pensamiento auroral en detrimento del pensamiento del crepúsculo. Poetas de la luz (Goethe) frente a poetas de la oscuridad (Trakl). La hora de la lucidez y de la alegría es la hora mantinal. La noche- como decían los viejos- se hizo para dormir.